Presiones y sospechas: la intrahistoria de la dimisión del concejal de Cultura

Más allá de la renuncia en el pleno, la intervención de Francisco Javier Sánchez destapa la guerra soterrada en el Ayuntamiento de Don Benito: advertencias de denuncia, la retirada de CSIF de los tribunales selectivos y la fractura interna de Siempre Don Benito.

«En este caso solo caben dos tipos de explicaciones: la elegante para quedar bien y la sincera, que es la única que me enseñaron y la única que voy a dar, aunque sea poco habitual en política«. Con esa advertencia previa en el turno de ruegos y preguntas, Francisco Javier Sánchez Herrero no solo anunció su marcha de la concejalía de Cultura y la renuncia a su acta. Encendió el ventilador sobre las tripas de la gestión municipal de Don Benito con un nivel de detalle que raramente trasciende las paredes de un consistorio.

En su despedida de más de ocho minutos en el salón de plenos no hubo la habitual cortesía protocolaria. Hubo datos, reproches directos, acusaciones de presiones sindicales y una radiografía descarnada del desgaste que arrastra Siempre Don Benito tras tres años y medio compartiendo el gobierno local con el Partido Popular.

La batalla de los despachos y el «ruego» a la alcaldesa Elisabeth Medina

El primer dardo de Sánchez Herrero no fue dirigido hacia la bancada de la oposición, sino hacia las dinámicas de poder que se han librado en la propia antesala del consistorio. Mirando a la presidencia, el edil quiso reconocer públicamente a la alcaldesa, Elisabeth Medina (PP), haber frenado ciertas inercias: «Se trata de una decisión responsable y valiente que corresponde en exclusiva a la señora alcaldesa y que avanza en la dirección de la máxima transparencia (…) También quiero agradecer a la señora alcaldesa que haya atendido el ruego que le hice hace un año cuando le pedí que no se dejara manejar ni por tenientes de alcalde, ni por sindicatos ni por cargos públicos. En este tiempo hemos dejado de ver en el despacho de alcaldía a ciertas personas que lo frecuentaban con demasiada asiduidad para poner los pies encima de la mesa como si estuvieran en el salón de su casa«.

Unas palabras de enorme calado institucional que confirmaban las tensiones soterradas entre los socios de gobierno por la influencia externa sobre la toma de decisiones y el pulso diario por el control de los recursos humanos.

Sindicatos, advertencias de denuncia y el examen del ‘9’

El núcleo de la ruptura se concentra en el área de personal. Sánchez Herrero puso cifras oficiales encima de la mesa: un incremento del gasto laboral del 27% en solo tres años (1,3 millones de euros previstos únicamente para el ejercicio 2025) y más de 70 promociones internas y estabilizaciones concedidas en apenas año y medio. «¿Qué será lo próximo? ¿Un plan de pensiones para todos?«, cuestionó ante el pleno.

El exedil llegó a deslizar una frase demoledora: «Ese celo me llevó a pensar que quizás estábamos siendo gobernados por los sindicatos. Aunque alguien me corrigió y me dijo: por los sindicatos no, por un sindicato«. Según desveló el propio Sánchez Herrero, tanto él como su compañera de bancada Pilar Aparicio llegaron a recibir «una advertencia de denuncias por parte de una persona muy próxima a un sindicato», si volvían a hablar de los sindicatos en el salón de plenos.

Detrás de este enfrentamiento subyace un choque directo sobre la limpieza de los procesos selectivos. Aunque Siempre Don Benito promovió al inicio del mandato que los tribunales de oposiciones pasaran a estar integrados por funcionarios de la Junta de Extremadura para blindar su objetividad, la realidad interna siguió generando una fuerte frustración: el choque constante entre quienes exigen un acceso en igualdad estricta a través del examen frente a la maquinaria administrativa blindada por la acumulación de puntos por experiencia previa y acuerdos laborales.

Una controversia que Sánchez Herrero elevó al pleno recordando un examen municipal «casi imposible de aprobar» donde un único aspirante obtuvo un 9 mientras los 11 restantes no pasaron del 2 o el 3 (la nota atribuible a la estadística del azar), desvelando además que el sindicato CSIF optó por retirarse como observador de los tribunales «para no ser cómplice de las irregularidades que presenciaba».

La descomposición de la ejecutiva fundadora

El discurso concluyó con el diagnóstico más duro sobre su propia formación. Sánchez Herrero recordó que Siempre Don Benito nació como una reacción cívica masiva para frenar la fusión con Villanueva de la Serena, victoria que cosecharon el 28 de mayo de 2023 convirtiéndose en la lista más votada de la ciudad, pero reconoció que el proyecto «se ha convertido en la historia de una decepción al ver cómo el criterio personal y oculto se impuso sobre lo que construimos de forma colectiva y transparente».

«Más de la mitad de los que fundamos Siempre Don Benito ya hemos dejado el partido«, sentenció abiertamente, recordando que la ejecutiva inicial dimitió en bloque tras perder la confianza en la máxima responsable de la gestión municipal.

Sánchez Herrero resumió su marcha con una reflexión final: «Lo que yo tenía que hacer en política ya lo hice en la campaña electoral. Continuar en el cargo solo serviría para apoyar una gestión de dos años con la que no estoy de acuerdo. Renuncio a mi cargo, pero mi compromiso con Don Benito permanece intacto: el mismo deber que me obligó a entrar en política es el que ahora me obliga a dejarla«.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *